
"Con veinticinco veranos, un metro setenta y dos de estatura, y una impensable aficìón por comer absolutamente de todo, Maricris entiende el misterio de su perfecta configuración (93-62-93) como pura buena suerte. `Es que todos en mi familia son delgados´, dice".
Revista Somos, año XVIII Nº 966
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